Apenas ven un perro perseguirse su propia cola, algunas personas dementes lo imitan. Es inevitable y realmente no importa el lugar donde se encuentren, ni en cuántas ocasiones lo repitan. Dan vueltas sin parar hasta marearse de locura, encontrar una posición cómoda y echarse luego en descanso. Las historias de las peripecias y contorciones para morderse sus propias nalgas siempre han sido increíbles. En algunas personas se convierte en un acto de mucha gracia y belleza, pero en otras suele ser bastante risible y grotesco. En otras más raras, se presentan todas esas características juntas. Cuando está lloviendo es un espectáculo surrealista, porque todo pierde sus formas y el agua dispara hacia todas las direcciones. También pasa cuando el sol hace brillar las prendas y los dientes de los locos giradores, quienes entonces parecen girasoles. Pasan los años y todavía no han encontrado la cura para ese fenómeno circular de ir inutilmente tras el culo propio sin llegar nunca a alcanzarlo. Parece ser que es la decadente y preciosa condición de curiosidad humana ante su existencia en el mundo.
8.9.08
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8 comentarios:
bueno, una cura sí hay. morirse.
pupila, resulta que yo ya había viajado por tu blog antes!!! pero no te comenté. lástima.
me gustan tus cuentos. y los otros, los más experimentales, también
Pues sí. Yo todavía no me quiero curar, aunque a veces provoca.
Luis, sí habías viajado por acá y sí me habías comentado, más abajo, así fue como te conocí.
Que bueno que te gusten, porque los escribo principalmente como parte de mis remedios caseros. Y luego para personas como tú, ¿por qué no?. Sin embargo, creo que éstos no son cuentos como género, quizás algún día me animo a colgar también algo de eso. Éstos son otra cosa, por eso les llamo Notas Mínimas, y a otros, relatos breves. Y sin duda, sí, algunos son más experimentales que otros, que bueno que te gusten :-)
la respuesta a tu pregunta: 43. pero es secreto, vale?
Vale. Soy tumba para los secretos.
Ves, ya lo sabía, eres un niño viejo :-)
*Por cierto, a veces me descuido y guindo estas minimices sin releerlas lo suficiente. Luego lo hago y las edito un poco. Sólo por advertencia.
Un abrazo.
*o minimancias o niemiedades o migajitas de pan.
Estas mínima son necesarias, no todo el tiempo, pero lo son... fíjate que yo le dí una connotación política, en quién crees que pensé? Saludos.
J.L., me provocaste una sonrisa, pero aún así, no responderé ni lo de la connotación política ni en quién pensaste. Sólo te diré que a veces cumplo el quinto mandamiento, así que no mataré a nadie explicando las connotaciones que revolotearon por mi cabeza al escribir éstas mínimas denotaciones. Los lectores, por mínimos que sean, que les den las propias, son igual de válidas.
:-)
*P.D: válidas y creativas..
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