Mostrando entradas con la etiqueta muertes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muertes. Mostrar todas las entradas

27.4.09

Sobre los signos (lo que fue, hace algunos años, mi tesis de grado)

Claude Lévi-Strauss, importante antropólogo y etnólogo del siglo XX, padre de la  escuela del estructuralismo basada en la lingüística de Saussure, en algún infértil momento de su experiencia, se vio en la necesidad de tomar prestado, de la filosofía tradicional, el concepto de signo para introducirlo en su discurso científico, no sólo con el fin de contrarrestar las teorías etnocéntricas, sino para advertir que la cultura era un sistema de comunicación simbólica que había que investigar más con curiosidad que con prejuicios. 

Lévi-Strauss (1949), describe:

   “Supongamos, pues, que todo lo que es universal en el hombre depende del orden de la naturaleza y se caracteriza por la espontaneidad, que todo lo que está sometido a una norma pertenece a la cultura y presenta los atributos de lo relativo y lo particular. Nos vemos entonces confrontados con un hecho o más bien con un conjunto de hechos que, a la luz de las definiciones anteriores, no distan mucho de aparecer como un escándalo: pues la prohibición del incesto presenta, sin el menor equívoco, e indisolublemente reunidos, los dos caracteres en los que hemos reconocido los atributos contradictorios de dos órdenes excluyentes: aquella prohibición constituye una regla, pero una regla que, caso único entre todas las reglas sociales, posee al mismo tiempo un carácter de universalidad.”


Así, Derrida también advierte que la anterior oposición se diluye: la prohibición del incesto es universal por lo que se le llamaría natural en ese sentido, pero al mismo tiempo, una prohibición es un sistema de normas sociales y en ese otro sentido, se le podría llamar también cultural.

A partir de ese momento, donde se adquieren elementos del discurso tradicional metafísico (signos de la filosofía) el rigor del valor verdad de Lévi-Strauss para estudiar las culturas, se reduce a un posible instrumento de estudio no siempre aplicable, sustituido ahora por el escepticismo, el mismo de ayer, hoy y siempre. 

Tomo este retazo de la Nada, después de estos años, para preguntarme: ¿cuántos otros escándalos (hechos, paradójicamente, universales y prohibidos a la vez) tácitos existen aún sin plantearse como tales? ¿Cuándo dejarán de exponerse como escándalos del juicio formalista y comenzarán a verse como escándalos inherentes al escepticismo? ¿Cuántas cosas tendrán que pasar antes? ¿cuánta gente tendrá que seguir sufriendo o muriendo?