Revienta el vidrio que me contiene desde su cimiento y deja a tus manos libres de mi hogar. Traspapela miedos y palabras, llena tus dedos de mi saliva y reescribe la nueva herencia: reparte todos los bienes a otros y deja sólo para mí tu voz, esa, la que aún no escucho.
15.10.08
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